Infección urinaria en el paciente diabético

 

Mayor riesgo

  • La infección del tracto urinario (ITU) es más frecuente en pacientes diabéticos, especialmente en mujeres, debido a una combinación de factores fisiológicos y metabólicos.
    • Cistitis: Infección de la vejiga urinaria.
    • Pielonefritis: Infección del parénquima renal y sistema colector urinario superior.
    • Infecciones enfisematosas: ITU complicada con formación de gas en los tejidos o vías urinarias debido a oxidación anaerobia por hiperglucemia.

Factores predisponentes

  • Disfunción inmunológica:
    • Alteración en la función leucocitaria, especialmente en la fagocitosis y quimiotaxis, lo que reduce la capacidad de combatir infecciones.
  • Alteraciones del tracto urinario:
    • Cistopatía diabética: Disminución de la contracción del músculo detrusor de la vejiga y alteración en la sensación de llenado vesical. Esto genera orina residual, facilitando la colonización bacteriana.
    • Reducción de perfusión tisular renal: Asociada a nefropatía diabética, afecta la capacidad de respuesta a infecciones en el riñón.
  • Hiperglucemia persistente:
    • Favorece el crecimiento bacteriano en la orina y aumenta el riesgo de infecciones graves.

Complicaciones específicas

  • Cistitis aguda: Infección localizada en la vejiga urinaria, con síntomas como disuria, polaquiuria y urgencia miccional.
  • Pielonefritis enfisematosa: Forma grave de pielonefritis caracterizada por la producción de gas en el parénquima renal o el espacio perirrenal. Es una emergencia médica que puede requerir drenaje quirúrgico o nefrectomía parcial.
  • Abscesos renales: Colecciones localizadas de pus dentro del riñón o tejido perirrenal, complicando la pielonefritis no tratada.

Diagnóstico

  • Ecografía renal y vesical: Método inicial para identificar complicaciones como litiasis, abscesos o gas en las vías urinarias.
  • Urocultivo: Identifica el agente etiológico y guía la selección del antibiótico.

Tratamiento

  1. Bacteriuria asintomática:

    • No se recomienda tratamiento en ausencia de factores de riesgo, ya que no reduce complicaciones ni mejora la supervivencia.
  2. Cistitis aguda:

    • Tratamiento antibiótico similar al de pacientes no diabéticos.
  3. Pielonefritis complicada:

    • Iniciar con antibióticos intravenosos de amplio espectro (p. ej., cefalosporinas de tercera generación, carbapenémicos) ajustados por antibiograma.
    • Mantener antibióticos intravenosos hasta 24 horas después de la resolución de fiebre y síntomas sistémicos, seguido por tratamiento oral para completar 15 días.
    • Evitar quinolonas de rutina debido al riesgo de toxicidad, y aminoglucósidos por potencial nefrotoxicidad, salvo en situaciones de resistencia o alergia a otros antibióticos.
    • Cotrimoxazol puede usarse en zonas de baja resistencia, pero con precaución si hay interacciones con antidiabéticos orales.
  4. Complicaciones graves (enfisematosa o abscesos):

    • Procedimientos invasivos como drenaje percutáneo o cirugía para desbridamiento o nefrectomía en casos refractarios.

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